23 de marzo de 2010

Adiós a los cartones¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡

Un camión de mudanzas se detiene en la puerta. Bajan un gran paquete. Dos hombres lo llevan al pequeño cuarto.No es posible quitarle el empaque ahí adentro, hay que salir nuevamente a la calle con la carga y sacar  afuera el contenido de la gran caja de cartón.
Después, hay que meter por separado cada una de las partes, armarlas con cuidado, recoger los cartones y por esta vez... NO tener que reutilizarlos.
Estos nuevos cartones más los que están guardados bajo la vieja cama, y que noche a noche ocupan su lugar junto a una cobija y una almohada en un pedacito de suelo, en esta ocasión se irán al camión de la basura. NUNCA MÁS servirán para dormir en ellos, al menos NO para que Abundio los use como cama.
Quizá alguién más, menos afortunado, pueda necesitarlos.

La flamante litera roja ocupa el espacio. Sus colchones nuevos todavía están cubiertos por bolsas de plástico.
Abundio tiene ahora su primera cama. ¡¡¡ Y ES SÓLO PARA ÉL!!!. Dormirá en la parte alta de la litera. La felicidad le inunda la cara, pero le dura poco el gusto. Alberto propone que Ingrid su hijita de 19 meses duerma arriba también, pues en la parte baja de la litera dormirán Alberto, Noemí y la nueva bebé. Abundio no se queja, al contrario, promete cuidar a la sobrinita para que no se caiga. La acostará del lado de la pared.
Como si no fuera suficiente pasar la infancia y la juventud en un pequeño espacio al que no le llega ni un rayo de sol, ni un poco de aire, también hay que dormir en un pedacito de cama. El cuarto donde Abundio hace llaveros mientras repite que son los "megaterios" y en el que Noemí y Alberto hacen pulseras y collares mientras Ingrid juega despreocupada y la bebé duerme tranquila, no tiene ventanas. Abrimos la puerta para refrescarnos un poco, la bebita estornuda. Las niñas necesitan también su espacio propio para dormir y... Abundio una cama para él sólo.

¡¡¡ Qué afortunados hemos sido cada uno de nosostros!!!

La misión de Rie-France no ha concluido. Salimos a la calle y como llegada del cielo... recargada en la pared de la casa vimos una pequeña camita amarilla. Hoy es día de mercado. Algunos comerciantes venden muebles usados. Es del tamaño exacto para Ingrid y para ocupar el pequeño espacio que quedó en el cuarto después de acomodar la litera. Noemí me pide que no gaste más, me dice que acomodarán a las niñas junto a ellos. Diez euros más hacen la diferencia entre SU propio espacio o el espacio de TODOS y de NADIE.

Ingrid disfruta su camita acomodada al lado de la litera, no quiere que los demás se acuesten ahí. Es de ELLA. Sólo falta un bambineto para la bebita. Una vuelta más, una visita a otra tienda  y hoy por fin toda la familia tendrá una noche digna. Cada quién dormirá en su cama. GRACIAS A TODOS USTEDES seguramente hoy Abundio, Noemí, Alberto, Ingrid y la bebita tendrán:

¡¡¡ FELICES SUEÑOS !!!

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